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L’Ajuntament de Sant Josep destaca la «contundente actuación» policial que ha permitido detener una fiesta ilegal y reitera el agradecimiento al conjunto de fuerzas intervinientes

27 agosto, 2019

Después del importante operativo que permitió desmantelar el domingo una fiesta ilegal en el lugar protegido de sa Torre d’en Rovira, en el municip io de Sant Josep de sa Talaia, el alcalde, Josep Marí Ribas, y el director insular de la Administración General del Estado, Enrique Sánchez, han valorado la «importante colaboración» del resto de administraciones insulares.

Marí Ribas destacó la ayuda especialmente de la Guardia Civil y de las policías locales de Sant Antoni y Santa Eulària en el «contundente operativo» realizado para detener la fiesta, después de la actitud violenta de los participantes, a la que se dio «una respuesta ejemplar» por parte de la Administración. El alcalde también ha hecho extensivo el agradecimiento a los miembros de las agrupaciones de Protección Civil y del servicio de Emergencias Sanitarias por el «papel clave» que tuvieron durante los hechos de ayer.

Sánchez se ha felicitado por la buena coordinación durante el operativo y dijo que «es para estar orgullosos» por la importante colaboración establecida entre todas las administraciones de la isla en esta ocasión. De hecho, también desde la Policía Local de Ibiza se pusieron a disposición del operativo, al igual que el Consejo de Ibiza, pese a no tener competencias en materia de seguridad ciudadana.

Más allá de eso, el director insular ha informado de que 11 agentes de la unidad de Seguridad Ciudadana con base en Mallorca y otros 22 del Grupo Rural de Seguridad con base en Valencia han sido desplazados a la isla para colaborar en los controles que se han hecho al conjunto de la isla para evitar «que la fiesta ilegal desmantelada tenga réplicas en otros lugares», como explicó el comandante de la Guardia Civil en Ibiza, Enrique Gómez Bastida. El comandante agregó que este despliegue se mantendrá «durante unos días» y ha explicado que los agentes activados por este despliegue han sido «un total de 90».

El jefe de la Policía Local de Sant Josep, José Antonio Granados, ha agradecido la ayuda incluso de funcionarios que se encontraban fuera de servicio e incluso otras que «habían terminado el turno de noche y siguieron operativos para apoyar». En cuanto a los detenidos, Granados ha añadido que más allá de la responsabilidad penal que puedan tener, todas las personas identificadas se enfrentan a posibles responsabilidades administrativas para participar en una fiesta no autorizada en un espacio protegido o por la tenencia sin licencia de perros de raza peligrosa.

En cuanto al desarrollo, tanto Ribas como Sánchez han valorado la «inteligente actuación policial» que consiguió permitir parar la fiesta y evitar una escalada violenta con los asistentes, muy alborotados durante la intervención. Esta agresividad se percibió desde el primer momento durante el operativo, cuando los agentes de la Policía Local de San José recibieron aviso de que en el entorno de sa Torre de Rovira se estaba celebrando una fiesta con la música a un alto volumen y con cientos de asistentes (más de medio millar, según se ha dicho en la rueda de prensa).

En ese primer momento, los policías optaron por la prudencia, ante la dificultad de intervenir durante la noche, y se instalaron controles en los accesos donde se detuvo 24 coches y se sometió a los conductores a las pruebas de alcohol y drogas, con tres positivos por sustancias estupefacientes.

Por la mañana, cuatro agentes de San José auxiliados por ocho guardias procedieron a la retirada del equipo de música, lo que desencadenó un intento de agresión de parte de las en torno a 200 personas que aún estaban en la fiesta. La fuerza actuante reclamó la presencia de refuerzos y con este apoyo se pudo desmantelar la fiesta ilegal.

El alcalde ha recordado el «peligro que supone una fiesta ilegal como ésta por los propios asistentes, sin ningún control ni medida de seguridad», también ha señalado que este tipo de fiesta incontrolada en plena naturaleza representa «un peligro real de incendio , cuando se hace en una zona boscosa seca como en este caso «, sin obviar la fuerte» erosión «de un espacio frágil y de alto valor ecológico con el paso de vehículos pesados ​​y de cientos de personas por este paraje.

Sant Josep de sa Talaia, 26 de agosto de 2019